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sábado, 30 de octubre de 2010

Feliz 50 aniversario Diegol!! Y todos los fachas, que la sigan chupando...

DIOS NO LLEVA UN CRUZ A LA ESPALDA
LLEVA UN 10 Y SU NOMBRE ES DIEGO


LA MEJOR ZURDA DE TODOS LOS TIEMPOS
NO LLEVA UNA BOTA DE ORO, LLEVA A FIDEL

domingo, 27 de junio de 2010

Maradona: un diez antimperialista

Cuando en las escuelas de periodismo los jóvenes aprenden a fijar el concepto de noticia, el profesor recurre a un ejemplo clásico: noticia es que una persona muerda a un perro. Pero a finales de marzo pasado, en Buenos Aires, el perro de Diego Armando Maradona lo mordió en el labio superior, y la noticia repercutió en los cuatro puntos de la Tierra.

El astro fue internado de urgencia (sutura y cirugía facial) y los entendidos repararon en la esperpéntica Bella, costoso ejemplar de la especie china shar pei. De carácter sereno, equilibrado, afable, los shar pei son de impredecible reacción si se los mira a los ojos, cara a cara.

Diga o no diga, haga o deje de hacer, Maradona siempre es noticia. Y gobernantes como Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Lula, Néstor Kirchner o Mahmud Ahmadinejad saben que los mensajes políticos del astro mueven la conciencia de los pobres y explotados en los cinco continentes.

Con displicencia, izquierdas y derechas elitistas coinciden: vedette, alienado, loco, demagogo, oportunista, disoluto, fenómeno mediático, cocainómano, populista, mito… ¿Mito? Creo que el mito es la sublimación de referentes intelectualmente inflados, y las teorías abstractas imaginadas para esquivar la adhesión práctica a lo concreto y verdadero.

De la pobreza al fútbol y la fama, de los abismos de la cocaína al tratamiento de su adicción en Cuba, el mejor jugador del siglo XX, según la FIFA (53.6 por ciento de los encuestados), demostró ser un hombre generoso y agradecido. En 2000, donó las regalías de su biografía
Yo soy el Diego "al pueblo de Cuba y a Fidel", y desde entonces lleva al Che tatuado en el hombro derecho, y al Comandante en la pantorrilla izquierda.

La progresía detesta a Maradona. ¿Será porque sus discursos poco y nada inquietan a los poderosos? En cambio, la runfla derechista y las cotorras del poder mundial oyen con preocupación sus declaraciones en favor de la sindicalización de los jugadores ("los obreros del futbol", dice), y el eventual impacto que esta causa tendría en los negocios de una industria que mueve miles de millones de divisas por segundo.

En lucha clara, feroz, frontal, Maradona ha recurrido a su fama de intocable para librar, "arriba y a la derecha", ideales que políticamente responden a los de "abajo y a la izquierda". Y héte aquí el trasfondo real de sus diferencias con Pelé, el "Tío Tom" del capitalismo futbolero global.

En noviembre de 2005, con motivo de la histórica cumbre de presidentes de Mar del Plata (que enterró el proyecto de "libre comercio de las Américas", ALCA), los pueblos siguieron con atención el pensamiento de Maradona.

Antes de subir al llamado "tren del Alba" (siglas de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que partió de Buenos Aires a Mar del Plata junto con el entonces candidato presidencial Evo Morales, el músico Manu Chao, y el director de cine serbio Emir Kusturica, Diego declaró a los medios:


“Pido a los argentinos que entiendan que vamos por la dignidad, para defender lo nuestro… Es un orgullo ir en este tren para repudiar a esa basura que es Bush… Si lo tuviera [a Bush] bajo un arco, le arrancaría la cabeza de un pelotazo”. Declaración de fe que la barra brava de Boca Juniors acompañó con goyas, murgas y bombos.

En diciembre 2007, tras un partido con Brasil, Maradona recibió en el vestuario al encargado de negocios de Irán, y le manifestó su admiración por el presidente Ahmadinejad: “Ya conocí a Chávez y a Fidel. Ahora quiero conocer a su presidente… Estoy con los iraníes de todo corazón, de verdad lo digo: estoy con el pueblo de Irán”.

Kusturica presentó
el documental Maradona en el festival de Cannes (2008), y no reparó en elogios acerca de quien sus seguidores califican de "Dios". Observó: "Crea momentos mágicos. Si tuviéramos que comparar la popularidad que proyecta el fútbol hoy con los tiempos del imperio romano, está calificado para ser un dios". A lo que El Diez se apuró a contestar que no se siente como dios, pero "si la gente quiere considerarme dios, no voy a llevarles la contraria".

Maradona cuenta con altares erigidos en Nápoles, y después del
"gol de la mano de Dios" frente a Inglaterra (México, 1986), el equipo escocés Tartan Army lo incluyó en su himno. Y en Rosario (cuna del Che y Messi) los hinchas fundaron en 2003 la "iglesia maradoniana", que decidió fechar nuestra era a partir de 1960, año del nacimiento del Diez.

Las convicciones políticas y la fe de Maradona son de cuidado. En una ocasión, después de oír al Papa y de ver los techos de oro en la Basílica de San Pedro, su voz retumbó en los pasillos del Vaticano: “La Iglesia –dijo a los medios– asegura que está preocupada por los pibes pobres ¿Y? ¡Vendé los techos, viejo! ¡Hacé algo!”

Entendido en las cosas del destino, el director técnico de la selección argentina afrontó el mordiscón de Bella con serenidad. Y al ver que lo habían alojado en la habitación 606 del sanatorio Los Arcos, lo tomó como señal de buenaventura. ¿O alguien desconoce que para los apostadores chinos, el 06 es "perro" en el significado de los sueños?

lunes, 22 de marzo de 2010

El día que murió Maradona


Un día será el día en que murió Maradona. Ese día el mundo se sorprenderá ante las muestras de dolor y la dimensión que alcanzará el hecho.

Un día como cualquier otro todos los diarios del mundo darán la noticia y podremos leer los análisis más complejos, sensibles, críticos o simplistas sobre la muerte del jugador de fútbol.

He escuchado sobre Diego las más extravagantes conjeturas incluyendo los más entupidos análisis sobre su vida y sobre lo que ella significa para los argentinos, en particular, y para los futboleros del mundo en general.

Desde los ignorantes que hacen hincapié en su adicción a cocaína, hasta los mediocres que se creen libres de culpa y cargo adjuntando la frase: "Como persona prefiero no opinar, pero como jugador de fútbol ha sido el mejor".

Me he puesto a pensar por qué Maradona es considerado por muchos como un dios, y por qué es humano. Creo que esto quizás ayude a algunos a pensar que no es tan extraño que le hayan adjudicado ese título tan pesado, y que también puedan empezar a pensar en lo positivo de que ese dios haya sido tan falible.

Desde luego este no es un trabajo de análisis sociológico que explique el fenómeno del 10, ya hay gente mucho más capaz en la materia que ha llenado páginas completas respecto al tema. Este escrito es tan solo una puesta a pensar. A pensar en símbolos, en momentos, en metáforas que lo convirtieron en dios, un dios nacido de un balón de fútbol cuyo nombre científico es D10s

Diego fue, es y será (porque el recuerdo no hace más que acrecentar el mito) el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos. Cuyo antiguo testamento narrá vivencias de un niño de clase media baja de uno de los países más futboleros del planeta.

1- El mejor jugador de fútbol de una región cuya religión es el fútbol se convertirá en Dios.

Diego vistió la camiseta del club más popular del país, se declaró hincha fanático y colocó la camiseta de la selección nacional por sobre todas,

2- La nación y su símbolo por sobre los intereses particulares.

Jugó con los tobillos violetas e infiltrado hasta decir basta.

3- Sacrificó su cuerpo por la celeste y blanca. Una especie de sacrificio humano en representación a un pueblo castigado.

En el 86, primer mundial luego de la Guerra de Malvinas donde Argentina fue humillada por la Armada Inglesa y por sus propios gobernantes asesinos, Maradona engañó (de la manera en que un ratón engañaria a un león) a los ingleses, y para que no todo quede en un engaño hizo el gol más maravilloso de la historia de los mundiales.

4 - Nos sentimos ganadores en algo, después de tanto perder en todo.

En el 90, el mundo lo vió putear a la hinchada italiana que silbaba el Himno Argentino. No es dato menor agregar que en esa época Diego jugaba en Italia y era ídolo absoluto.

5- No son pocos los que con el llanto de Diego en la final de la copa de Italia 90 sintieron inconscientemente el llanto de dios ante la injusticia.

Podría seguir, y seguir, la vida de Diego está llena de estas especies de parábolas místicas. Pero para la fortuna de los que lo aman de manera desmedida y los que lo odian sin razón, Maradona es humano.

Imaginemos a Diego con el aspecto de Beckham, la vida ordenada de Batistuta, la habilidad comercial de Pelé y la pulcritud protocolar de Platini.

Maradona sería el mejor, el ejemplo, el hombre más rico del planeta, pero no sería dios. ¿Por qué? porque son los que esperan siempre un milagro aquellos que le llaman dios, y dios debe ser rebelde. Porque dios no puede ser políticamente correcto, porque dios debe ser crítico del mundo, porque dios no representaría lo ideal de un mundo que esta lleno de errores, falacias, mentiras y traicciones.

He visto a más de un idiota criticarlo para acto seguido salir corriendo a sacarse una foto con el mito. He visto a grandes señores explicar que Diego era como Aquiles, con la diferencia de que fue sostenido por su lengua en lugar de por su talón.

Por suerte, para los que no podían soportar un dios humano, Diego es un pecador: se droga!!!!!

Y fue ese detalle el que sirvió para decirle al mundo: vean lo que pasa paganos del mundo!!!

He escuchado a imbeciles magníficos decir: "lo que nunca le voy a perdonar a ese Maradona es que se drogue". Como si alguien tuviera el derecho, o el poder, de perdonarle algo a alguien que jamás pretendió el lugar donde fue colocado.

Usado por todos, fue un alivio para muchos verlo esposado, verlo humillado, verlo procesado, verlo con sobredosis, verlo con sobrepeso, verlo ser quitado de la cancha.

Y las frases sagradas seguían brotando de la misma boca con que críticó a la FIFA, al Vaticano y a los gobiernos (casi siempre sin encarnar ni más ni menos que la voz popular de insostenible análisis pero certera cual latigazos explosivos que ayudaban a llenar páginas y tiempo televisivo).

"Me cortaron la piernas".

"La pelota... la pelota no se mancha".

Y las frases y acontecimientos ayudaban a endiosar más al humano y a humanizar más al ídolo.

Maradona es dios para quienes es dios: y eso no soporta mayor análisis. Maradona no puede dejar de ser Maradona ni siquiera en un pueblito de campesinos en la China. Maradona fue entronado, devorado, consumido y vapuleado por el mundo. Maradona es una persona, pero como dice una letra del músico Calamaro (cuyá frase parece bastante tonta en su primera lectura) "Maradona no es una persona cualquiera". Diego carga con el peso de ser Maradona las 24 horas del día. Carga con el deseo de millones que depositaron en él todo, sin que el lo pidiese, y con el deseo de millones de ver como otro dios vive su ocaso traumático para ser despedazado por sus propios pecados (que de hecho no son aquellos que aparecen como tales).

Maradona solo saber jugar, eso es lo que ha echo y lo que hará hasta el día en que los diarios publiquen: Maradona ha muerto.

Ese día todos jugaremos por él, nadie lo extrañará realmente salvó los que lo aman no por ser Maradona (el resto estaremos ocupados alimentando el mito). Hasta allí mismo seremos crueles como sabemos serlo los humanos, a partir de allí se lavaran sus pecados porque ya no será su vida una amenaza. A partir de allí se caerán las teorías y terminaremos de despedazarlo guiados por el odio o el amor. Un amor y un odio que más que ver con Maradona tiene que ver con la esencia humana.

La pompa de su entierro será inolvidable, y durara años, siglos.

Habrá lagrimas desconsoladas, y en Argentina se habrá muerto el tercero: Gardel, Evita y Diego. Y seguirán los juicios de valor, y algún entupido dirá: "no supo manejar su vida" y la trilogía del Arte, Política y Deporte sumirá a la nación en un velorio permanente con orgullo y añoranza. Quizás ese día Argentina se hunda para siempre como la Casa Usher de Poe. Quizás no.

Quizás se le adjudiquen milagros y pecados que jamás cometió. Quizás yo muera antes, pero si muero después, creanme que ese día no tendré ganas de escribir. Solo estaré deseando que allí donde vaya, si es que Diego va algún lado: haya un balón. Porque allí, en esa esfera redonda es donde empezó todo y es con la que le vi las sonrisas más sanas, simples y sinceras.

Una pelota, para quien este circo intentó mostrarlo como lanzallamas, payaso, equilibrista, hombre elástico y fiera en rebeldía.

Una pelota porque fue ella la única capaz de darle placer sin pedirle ni exigirle que se comporte como un dios.

jueves, 14 de enero de 2010